MABIIE, UN VIDA DEDICADA AL ARTE

Mabiee,una vida unida siempre al arte

“Creo en mi don para el arte, en mi pintura y en las casualidades”

   Nació con el don de la pintura y aprendió luego a valorar y creer en su trabajo. A ese don le añadió una intensa formación y sobre todo una forma de vivir sin miedo y lejos de convencionalismos y normas establecidas bajo el “qué dirán”. Su vida está llena de casualidades decisivas que le han abierto puertas profesionales pero siempre con una exigencia, ser una buena pintora.

   Es Mabiee, el nombre artístico de María Luisa Sánchez Bermejo. Criptanense llena de vida y de energía en lo personal y en lo artístico y es que en su caso, vida y pintura van muy unidas. Nos cuenta cómo salió de Criptana con 16 años a estudiar y cómo su pasión por pintar la han llevado de un sitio a otro siempre con el pincel en una mano y su tarjeta de pintora en otra. Una tarjeta que paseó por pasarelas nacionales e internacionales como modelo profesional y que le llevaron hasta uno de los hombres más ricos de mundo, el mexicano Carlos Slim. Una persona decisiva y que marcó un antes y un después en su vida artística. Fue su mecenas en un momento determinado e hizo realidad el sueño de Mabiee, una exposición en solitario e internacional. Un trampolín que lanzó a nuestra pintora al mundo del ARTE con mayúsculas: exposiciones, encargos, ventas… y detrás siempre mucho trabajo.

   Este torbellino tuvo su paréntesis, la enfermedad y el cuidado de uno de sus hijos. Hace cinco años se reincorpora a la pintura y lo hace esta vez desde Campo de Criptana. Da clases de pintura, dirige un taller en la asociación “Luz de La Mancha” y no deja de pintar y crear. Ahora prepara una nueva exposición internacional donde la Mancha estará muy presente y su preferencia por el cuerpo humano y el desnudo también.

 

-Mabiee ¿por qué este nombre?

Pues por lo que suele pasar en muchas familias numerosas. En casa éramos cinco hermanos y todos muy seguiditos y empezaron a llamarme –Mabie- porque decir -María Luisa- era más complicado. La forma de escribirlo se lo inventó el padre de mi primer hijo, Luis Javier, y ese fue y es mi nombre artístico.

-Y pintora ¿por qué?

Pues el caso es que desde chica me gustaba mucho pintar. Con 5 años mi padre me regaló mi primer caballete portátil y mi primer maletín de pinturas. Las dos cosas las guardo y con mucho cariño. Y con el caballete y el maletín iba yo a la Sierra a pintar al natural. ¡Me encantaba!

-Además naciste rodeada de colores y pinturas en la tienda de tu padre, -Bautista, el de las pinturas-.

Mira, allí yo disfrutaba colocando los botes de pintura por gama de colores. Los ordenaba los amarillos, los blancos… No me aburría porque además andaba siempre haciendo mezclas con la tinta china a la que le añadía leche y experimentaba. Salían unos colores muy bonitos. El caso es que además mi padre presentaba cuadros míos a concursos sin yo saberlo y los ganaba.

-¿Siempre tuviste el apoyo de tu familia?

Sí, me apoyaron siempre. Vieron que me gustaba mucho la pintura y me motivaron. Fui, como tantos en el pueblo, a clases con Isidro Antequera quien me valoró mucho pero nunca te corregía nada. Siempre me decía -muy bien-; era muy pequeña. Luego seguí con Francisco Valbuena y con él aprendí mucho de la soltura de trazo, a tener una idea y plasmarla.

-Llega un momento que te das cuenta que esto de la pintura era algo más que un hobby.

Era vocación. Siempre se me ha dado muy bien, he tenido una mano muy suelta y ágil y mucha imaginación. Es que pienso que tengo un don. No todo el mundo pinta sin haber tenido técnica ni nada como yo pintaba cuando era pequeña. Yo he nacido con el don de la pintura. A veces pienso que ojalá hubiera nacido con el don de la medicina pero no, lo mío era pintar.

“Yo he nacido con el don de la pintura”

-¿Por qué dices eso?

Pues porque es más estable y la gente lo respeta mucho. Con los artistas la gente tiene muchos prejuicios. Mientras estés en un caminito determinado y hagas lo que la gente espera de ti todo va muy bien pero si te sales de lo convencional ya te enjuician y se inventan cosas. La verdad es que a mí –el qué dirán- me ha dado siempre igual. Por ejemplo, a mi me encanta pintar el cuerpo humano, el desnudo y eso en un pueblo pequeño es prácticamente imposible y más hace 30 años. Era muy difícil trabajar en un pueblo y más cuando lo que me gusta es pintar el cuerpo humano y desnudos.

-Hay que salir fuera y además formarse. El pueblo pronto se te quedó pequeño.

Para hacer lo que yo quería sin duda, así que me voy a estudiar el Bachillerato Artístico a Ciudad Real, en la Escuela de Artes. De ahí a Madrid y no sabía por dónde tirar e hice Diseño y Moda, toqué muchos palos. Me fui a Madrid con 16 años y estuve dos años estudiando en la Escuela de Artes de Madrid y los profesores me animaron a hacer Bellas Artes que lo terminé  junto a Diseño de Interiores en Tenerife. Allí me fui a vivir con el padre de mi primer hijo y estuve 5 años en la isla y con él 10 años. Estaba muy enamorada y es verdad que fue una persona muy importante para mí al igual que el padre de mi segundo hijo.

-¿Pintabas por gusto o con el convencimiento de dedicarte a la pintura de manera profesional?

Mira, yo nunca pensé que iba a poder vivir de la pintura, no confiaba en poder independizarme a base de pintar cuadros por mucho don que tuviera. Sabía que ese don y vocación no me iba a dar de comer todos los meses. Lo hacía por gusto, por interés y por ampliar mi formación. Y la verdad es que todos estos estudios me han servido mucho y ahora los aplico y empleo para enseñar a mis alumnos en las clases particulares que doy.

“Yo nunca pensé que iba a poder vivir de la pintura”

-¿Y qué ocurre para dar el paso y creer que tu pintura valía y vale?

Pues es toda una historia. Yo siempre había compaginado mis estudios con pintar cuadros y a la vez trabajaba en una agencia de modelos. Con 20 años empecé a desfilar por las pasarelas, cosa que por otra parte a mí nunca se me había pasado por la cabeza. Era una forma de sacar dinero para poder seguir estudiando, pintando y viviendo. Pero es que te hablo de desfiles y pasarelas de categoría y no solo en España.

-Pero las casualidades existen.

Claro que existen, nunca sabes dónde ni cuándo pero existen. Un verano yo estaba trabajando en un Seven Eleven de los de entonces ganándome un dinerillo y ahí entró un fotógrafo profesional. Me dijo que por qué no era modelo porque yo valía para modelo profesional. Me dejó su tarjera y pensé que me tomaba el pelo pero me informé y era verdad, trabajaba para una empresa importante de modelos de Madrid. El caso es que él me hizo un book de fotografías y en la agencia me dieron un curso que me ha servido también para mucho en mi vida. Una casualidad que demuestra además que hay buena gente porque tanto el fotógrafo como la agencia confiaron en que en cuanto yo pudiera les pagaría las fotos y el curso y eso hice. Una gran oportunidad que me abrió muchas puertas  y que fue decisiva para mi pintura con la exigencia siempre por supuesto de saber pintar y ser buena.

“Las casualidades existen, nunca sabes cuándo ni dónde pero existen”

-Y allá que te vas a desfilar por las principales pasarelas nacionales e internacionales.

Mira Laura, te aseguro que esto no estaba en mi pensamiento, para nada pero ahí estaba yo en las pasarelas y en las campañas de publicidad de muchas firmas. Se gana mucho dinero como modelo y si hubiera querido hubiera podido seguir pero yo llegué allí pensando en la pintura y seguí pensando en la pintura. A todo el mundo le daba mi tarjeta de visita como pintora y les contaba mi historia y mi pasión por la pintura. Yo iba  vestida de modelo y según terminaba el desfile me ponía a repartir tarjetas de visita.

“Llegué a las pasarelas de modelos pensando siempre en la pintura”

-Y en eso que entre pasarela y pasarela conoces a alguien que te cambia la vida.

Conozco a Carlos Slim (empresario e ingeniero mexicano y uno de los hombres más ricos del mundo) y fue un antes y un después. Fue en IFEMA (Madrid) y este señor estaba paseando por ahí con más gente y me pongo a hablar directamente con él. Le cuento, como siempre hacía, todo lo de mi pintura y yo ni idea de quién era. El caso es que se interesa por mi pintura y me pide que le enseñe mi trabajo.  Desde el principio y sin saber quién era él me hizo una serie de preguntas que me hicieron pensar- ¿y tú qué vas a hacer en la vida?-o -¿quieres ser modelo siempre?. Y es cuando le digo que trabajaba como modelo para sacarme un dinero y seguir pintando y que soñaba con llegar a hacer una exposición internacional en solitario y que había hecho otras pero colectivas… en fin que le conté mi vida y él creyó mucho en mi pintura.

“Carlos Slim creyó en mi pintura e hizo mi sueño realidad y por todo lo alto”

-¿Sabías quien era?

¡Yo no tenía idea de quién era ese señor! Fue cuando me dijo –yo te voy a ayudar y voy a cumplir tu sueño-  ¡Y vaya que si me ayudó a cumplir mi sueño y por todo lo alto!. Una vez que ve mis cuadros es cuando me da su tarjeta. Busco en internet y me doy cuenta en realidad de quién era Carlos Slim porque a mí su nombre en la tarjeta no me decía nada.

-Y te pusiste manos a la obra, a trabajar para la gran exposición.

Fue impresionante y fue en la ciudad de México en 2003. Yo iba pintando cuadros y se los iba mandando a su casa mexicana y así hasta que mandé 22. Incluso hubo dos cuadros que no llegaron a la exposición y que a través de Carlos Slim vendí a un coleccionista de arte. Y fue cuando Carlos me dijo –valora tu pintura, tu arte, porque si no te valoras tú no te va a valorar nadie y tú vales-. Me dejó claro que no regateara el precio de mis trabajos. Y eso hice, puse un precio que yo nunca hubiera podido imaginar antes y vendí esos dos cuadros y muy bien, 10.000 euros cada uno.

-Carlos Slim fue tu mecenas.

Una persona decisiva, un hombre muy importante en ese momento. Es una persona muy generosa y altruista que ha ayudado a cumplir el sueño de mucha gente, hombres y mujeres. Ha apoyado a muchos pintores, le gusta mucho el arte y lo aprecia y sabe valorar. Como ves no tengo más remedio que creer en las casualidades y en la gente buena. Fue mi mecenas puntual y determinante no solo para darme a conocer en un principio sino también para enseñarme a mi misma a mirar mi pintura.

-¿Vendiste mucho?

Muchísimo y eso fue el antes y el después en mi vida como pintora. Es cuando empiezo a creer en mi pintura, a valorarme como artista y a creer en mí como una buena pintora.

-Pero es fácil pensar o malpensar que Carlos Slim estaba detrás de muchas de esas compras.

Cada uno puede pensar lo que quiera pero él no apareció por ahí en ningún momento. Me dijo que nadie sabía que él había estado detrás de la exposición internacional. -Quiero que te valoren por tu arte y pintura y que nadie se equivoque- me dijo pero como siempre cada cual que piense. No he vuelto a tener contacto con él.

-A raíz de esa exposición te llegan muchos encargos y uno fue de Felipe González.

No, no fue un encargo de él fue para él. Le hice un retrato como regalo de cumpleaños e imagino que sería de su mujer o alguien de su familia. No le vi en ningún momento personalmente y lo hice ya en Madrid y desde una foto. Le gustó mucho.

-¿Y cómo fue ese después de la exposición?

Pues vendí muchos cuadros dentro y fuera de España, me llamó gente para encargos, más exposiciones internacionales en solitario y siempre ahorrando. Seguía trabajando como modelo, sin duda era una buena puerta para dar a conocer mis cuadros y a la vez conocer gente y así lo hice hasta que nació Alberto, mi segundo hijo.

-¿Por qué lo dejas todo? Pinceles y pasarelas.

A los cuatro meses empieza con una epilepsia focal criptogénica, eso fue durísimo. Los primeros 6 años lo tuve que dejar todo y me dediqué a él en cuerpo y alma. Eran ataques cada poco y todo el día vigilándole porque le daban crisis a cualquier hora. Seis años sin trabajar, dejé la pintura y la pasarela. Vivía en Madrid. Fueron unos años de horror.

“Durante seis años lo dejé todo, modelo, pintura… y me dediqué en cuerpo y alma a mi hijo Alberto”

-¿Y cómo fue ese volver a empezar?

Fue hace cinco años que es cuando se le empieza a retirar la medicación a mi hijo y a desaparecer las crisis. Fue entonces cuando empiezo a retomar mi pintura. Es una ilusión muy grande. No sabía si iba a ser capaz de pintar tan bien como pintaba antes. Tenía mis dudas. -¿Mira si se me ha oxidado la mano?- Tenía miedo a empezar.

-¿Se te había olvidado?

Es como montar en bicicleta. Fue empezar y volver otra vez a ilusionarme con mis cuadros, a buscar nuevos proyectos, cosas. Hablé con una amiga y es mi representante internacional, Juliana Macarrón y además quiero introducirme en una agrupación, Agora Gallery, una galería que a la vez trabaja como representante. Y mientras sigo pintando.

-¿Para una nueva exposición?

Sí, mi exposición va a dar a conocer mi tierra a través de sus símbolos: los molinos, la cepa… Quiero compaginar mi tierra con los desnudos que siempre me han gustado pintar. Los llevaré por algunas ciudades de España pero sobre todo está orientada al extranjero.

-¿Tu nombre se sigue valorando como antes de este paréntesis de seis años?

Tienes que luchar, tuve que volver a recordar quién era al público, a los galeristas, al mundo del arte… pero no necesité mucho tiempo porque en seguida vieron la calidad de la pintura. Se acordaron de mí y se dieron cuenta que era la misma. Además, mi hijo Luis Javier me ha hecho la página web (https://mabiee.com/ ) y con esta página mi representante internacional y yo estamos trabajando.

“Tuve que volver a recordar quién era al público, a los galeristas, al mundo del arte… pero no necesité mucho tiempo”

– Preséntanos tu pintura.

Me encanta el impresionismo y el realismo y aporto fantasía a través del color. Me gusta el uso del claroscuro, las luces y las sombras. De hecho, mi pintor preferido y que más me gusta del mundo es Joaquín Sorolla, me encanta, es mi maestro. Me he fijado mucho en sus cuadros y uso mucho la luminosidad y el color. Me gusta dar luz y calidez, suelo huir de los colores fríos.  En mis cuadros interpreto la realidad y les doy mi impresión.

“Me encanta el impresionismo y el realismo y aporto fantasía a través del color”

-El óleo manda pero no te ciñes a él en exclusiva.

Me gusta el manejo de todo, utilizo todo. Me gusta investigar con técnicas mixtas pero lo dejo para mí porque de cara al público me gusta el impresionismo y el realismo. Me gusta el contraste de lo cálido sobre el morado frío y pintar con espátula. Paso de cuadros con pincelada muy fina a otros de pincelada con relieve.

-¿Y volviste a Criptana para volver a empezar?

Hace 8 años para volver a empezar.

-Y abres otra faceta, la de profesora de pintura.

Desde que llegué puse anuncios de clases de pintura por todos sitios y además mi padre me propuso dar clases a un grupo de personas enfermas de la Asociación Luz de la Mancha. Y me encantó, los alumnos son maravillosos, cariñosos y me quieren y me cuidan. Tengo alumnos de todas las edades y abrí estudio también en Alcázar de San Juan. Trabajo mucho pero me encanta enseñar y los alumnos ven que aprenden y valoran cómo les estoy enseñando, creen en mí como pintora. Les enseño a dibujar, a pintar, a mezclar colores, pasamos de una técnica a otra… Me emociono con ellos y me enamoro de sus cuadros.

“Estudio de manos y pies” es uno de los cuadros preferidos de Mabiee

-¿Un artista pinta para el público?

Me gusta enseñar mis cuadros pero me duele venderlos, los adoro. Yo no quisiera vender ninguno. Si tuviera mucho dinero no los vendería, los expondría. Pero sí, me gusta compartirlos.

“Me gusta enseñar mis cuadros pero me duele venderlos, los adoro”

-¿Sabemos ver un cuadro?

No, la mayoría de la gente nunca se ha puesto a pintar un cuadro y cualquier churro le parece que es maravilloso. La gente no valora y pone a la misma altura un cuadro mal pintado y uno que es maravilloso. A todos en el mismo saco, lo bueno y lo malo. La gente entiende poco.

¿Qué aprendiste en Criptana?

Adoro el paisaje, la luz del mediodía en los molinos… estoy enamorada del paisaje manchego. Siempre hay algo nuevo que ofrecer de los molinos, hay muchas maneras de ver y apreciar los molinos y muchos cuadros que se pueden hacer.

“Hay muchas maneras de ver y apreciar los molinos y muchos cuadros que se pueden hacer”

-¿Lo más difícil? ¿el retrato?

Pintar el cuerpo humano. Estudiar la línea de movimiento del cuerpo, tiene que tener equilibrio y buscar ese punto y empezar desde los huesos, los músculos y luego la piel. Ves el músculo pero debajo están los huesos y sobre ellos tienes que pintar las manos o los pies que son superdifíciles y no olvidar que son puntos de equilibrio y todo debe resultar además natural. Hay que estudiar mucho más para hacer el cuerpo humano, mucho más que la cara. Tienes que pintar muchos cuerpos, muchos.

-¿Asignaturas pendientes?

Siempre hay cosas pendientes por hacer y aprender pero tengo una primera asignatura pendiente, pintar a mis hijos. Después de la exposición internacional.

 

Laura Figueiredo

 

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